En la actualidad, México ocupa el primer lugar en América Latina en población canina en abandono. De acuerdo con la Secretaria de Salud del Distrito Federal, en el 2003, solo en el centro del país había  200, 000 perros en situación de calle; sin embargo, asociaciones protectoras de animales y ONG afirman que la cifra es mayor y oscila entre los 2 y 3 millones de canes.

img1Esta cantidad de población canina en las calles representa, en primer lugar, el alto índice de irresponsabilidad e insensibilidad de las personas que creen que una mascota es solo un juguete y que se puede desechar cuando se desee; y en segundo lugar, un serio problema de salud pública pues los perros callejeros son portadores de infecciones virales, gastrointestinales, dermatológicas y respiratorias.

Para control del crecimiento de la población canina en situación de calle y debido a la problemática que representan para la salud humana, las autoridades sanitarias (a veces en coordinación con vecinos) los capturan y los envían a los Centros de Control Canino, o mejor conocidos como Antirrábicos o perreras. Aquí los perros permanecen 72 horas y en dicho caso en que no sean reclamados por su dueño y se cubra una multa y los gastos de derechos, el perro es sacrificado humanitariamente.

Muchas veces los antirrábicos son acusados de maltratar a los animales que recogen. No obstante, al menos en el Distrito Federal existe la Ley de Protección a los Animales del DF, la cual establece ciertas obligaciones que los centros de control animal deben cumplir.

Según el texto de la ley, “La captura de animales en la vía pública sólo puede realizarse cuando deambulen sin dueño aparente y deberá ser libre de maltrato. Si el animal cuenta con placa u otra forma de identificación deberá avisarse a su propietario de inmediato”.

Para su movilización o traslado, la ley establece ciertas responsabilidades a acatar: su movilización por acarreo o en cualquier vehículo deberá llevarse con cuidado, evitando maltrato, actos de crueldad y fatiga de los animales; img2ningún animal debe ser arrastrado, suspendido de sus extremidades, dentro de costales, ni cajuelas de vehículos; se prohíbe el traslado de animales enfermos, heridos o fatigados (a excepción de emergencia), así como de hembras con la sospecha de que parirán en el trayecto; no se trasladarán crías que aún necesiten de sus madres para alimentarse; no deberán trasladarse juntos animales de diferentes especies y durante la movilización deberá evitarse movimientos violentos, ruidos o golpes que puedan provocar tensión a los animales.

Una vez dentro del antirrábico, el centro debe cumplir ciertas responsabilidades: llevar un registro interno con datos de cada animal ingresado y las circunstancias de su captura;  establecer medidas de seguridad en las instalaciones para garantizar la integridad de los animales, evitar peleas y la propagación de enfermedades; contar con medidas de seguridad para evitar que los animales puedan escapar y poseer servicio médico-veterinario rutinario.

Los perros capturados pueden ser reclamados por sus duelos dentro de 72 horas, de lo contrario serán sacrificados con algunos de los métodos aceptados por la Ley, la cual prohíbe el empleo de golpes, ahorcamientos, ácidos corrosivos o cualquier otro método que provoque sufrimiento al animal. Cualquier método de sacrificio debe ser realizado por personal capacitado y bajo la supervisión del médico responsable del establecimiento.

Uno de los métodos recomendados para el sacrificio humanitario de los perros es la electroinsensibilización (excepción de cachorros menores de cuatro meses), en la cual se hace una descarga eléctrica, provocando la muerte alrededor de 30 a 40 segundos. Otro método para perros adultos y cachorros es la introducción de una “sobredosis de barbitúricos que produce primero inconsciencia y después paro respiratorio y cardiaco hasta la muerte del animal” (Granada, 2008).

Las redadas se realizan por denuncia pública o  principalmente en zonas con mayor probabilidad de aglutinar población canina como parques, basureros, etc. En algunos casos, las redadas se realizan en la noche dependiendo del comportamiento de los perros y para su captura se emplean cebos, trampas y tranquilizantes hipnóticos.

img3El Comité Pro-Animal es una organización cuya misión es evitar el sufrimiento y maltrato animal por lo que trabaja estrechamente con delegaciones y municipios de Estado de México en la supervisión de Centros Antirrábicos y de Control Canino. Observan el trato a los animales ingresados, las condiciones de estancia y que el procedimiento del sacrificio sea acorde a las Normas Oficiales Mexicanas.

Además de redadas, los Centros Antirrábicos también brindan servicios  de esterilización a gatos y perros, servicios de vacunación (antirrábica, parvovirus, etc.),  asesoría veterinaria (consulta), desparasitación y recepción de animales no deseados o animales agresores. Algunos centros también realizan cirugías, corte de cola y cesáreas. Es necesario preguntar directamente en el Centro de Control Canino, en caso de requerir un servicio, si es de manera gratuita o posee algún costo.

Referencias:

Nochebuena, M. (2013). Las reglas del antirrábico. Más por más [en línea]. Recuperado de http://www.maspormas.com/nacion-df/df/las-reglas-del-antirrabico

Salas, J. (2013). En el DF existen al menos 1 millón 200,000 perros callejeros. El Financiero  [en línea]. Recuperado de http://www.elfinanciero.com.mx/archivo/en-el-df-existen-al-menos-millon-200-000-perros-callejeros.html

Comité Pro-Animal A.C. (2011). Centros Antirrábicos y de Control Canino. Recuperado de http://www.comiteproanimal.org/antirrabicos/

Dirección General de Desarrollo Social. (s.f.) Control Canino. Recuperado de http://www.iztapalapa.df.gob.mx/htm/delegacionales/con_cani.html

Gobierno de Acámbaro. (s.f.) Centro de Control Canino. Programa operativo anual. Recuperado de http://www.acambaro.gob.mx/uaip/antirrabico/POA_ANTIRRABICO.pdf

Granada, R. (2008). Práctica profesional en el centro antirrábico de Huixquilucan. Tesis de licenciatura. UNAM, Cuautitlán Izcalli, México. Recuperado de http://avalon.cuautitlan2.unam.mx/biblioteca/tesis/41.pdf